Oops, creo que el otro día aprendí una valiosa lección acerca de amar lo que haces y hacer lo que amas. El calentador de mi casa dejó de servir y tras muchos intentos decidimos por fin llamar al "arreglador profesional de calentadores, posteriormente APC", no se si sea plomero, bueno whatever. Habíamos comprado un muy buen calentador Bosch con lo último en tecnología y casi casi te bañaba solito. Entonces llegó el APC, comenzó a examinar la situación, se subió al techo, se bajó... y entonces me dijo que el calentador así solito no iba a servir, que necesitaba una bomba hidroneumática y no sé que más fregaderas, además de que el tinaco necesitaba estar dos metros más arriba que su posición actual. Al principio me sentí frustrado, pero el señor me explicó que si quiere me lo ponía, pero que no funcionaría bien, así que no lo hizo. En eso, se pone a examinar mi antiguo calentador y lo empieza a desarmar, por completo. Era una operación riesgosa por lo viejo de las tuberías y en cualquier momento podría escapar el gas contenido. En el momento que le pregunté si era necesario que hiciera eso, me respondió: "llevo más de veinte años en este oficio y lo amo como a mi propia vida, si digo que no hay necesidad de cambiarlo, no hay necesidad de cambiarlo, pa'qué gasta a lo pendejo"... no pensé el peso de estas palabras hasta semanas después... continuará